El proyecto “La Segunda Edad Contemporánea” consiste
en una producción audiovisual destinada a describir e interpretar
la realidad del mundo actual desde la óptica de la siguiente afirmación: Somos los protagonistas involuntarios y accidentales de un momento
singular de la trayectoria de la humanidad, un tiempo de cambios profundos
que justifican la propuesta de inaugurar una nueva etapa en la cronología
de la historia: la segunda edad contemporánea. La producción se estructura como una serie de reportajes documentales,
seis capítulos de 55 minutos, en los cuales se fundamenta la afirmación
anterior y se analizan las principales transformaciones que caracterizan
el nuevo período. Son los siguientes:
Capítulo 1: Un tiempo singular
Si alzamos la vista y miramos a nuestro alrededor veremos que el mundo
se transforma a un ritmo casi vertiginoso. Ante este hecho es pertinente
preguntarnos: ¿lo hace de forma diferente a como lo ha hecho siempre?
En este capítulo se pondrá de manifiesto la profundidad
de las transformaciones actuales y su vinculación con una nueva
forma de comunicación humana, basada en la tecnología, que
supone un cambio de una relevancia comparable a la aparición de
la escritura o la invención de la imprenta. Una contextualización
de la situación justificará la afirmación de que
nos encontramos en el inicio de la Segunda Edad Contemporánea.
En el segundo capítulo analizaremos la vigencia de las expectativas
generadas al entorno de las nuevas formas de comunicación. ¿Vamos
hacia una sociedad del conocimiento o más bien nos encaminamos
sin remedio hacia la Sociedad de la Ignorancia?
Una manifestación evidente del inicio de la nueva edad es la aparición
de dinámicas de crecimiento exponencial en multitud de ámbitos,
desde la producción anual de soja a la acumulación de población
en las grandes ciudades o el ritmo de extinción de especies biológicas.
El mundo, por primera vez, se está convirtiendo en un sistema único,
sincronizado e interrelacionado, a pesar de los intentos por impedirlo.
Todo ello nos ha hecho más eficientes pero, paradójicamente,
también más inestables y frágiles, y nos sitúa
ante la existencia de límites que no deberíamos traspasar.
En la nueva edad nuestro poder alcanzará a modificar nuestra propia
naturaleza. La esperanza de vida crece sin cesar, millones de personas
controlan sus sentimientos a través de los fármacos y en
breve podremos manipular nuestros genes o vivir en mundos virtuales indistinguibles
de la realidad. ¿Dejaremos de ser humanos?
A pesar de vivir en un mundo tecnológico y científico, la
religión ha llegado a nuestros días en plena forma. Hoy
sabemos que el sentimiento religioso tiene unas bases biológicas
indudables y que, en el fondo, ha estado entre nosotros incluso tras los
sistemas de creencias más ateos.
Los capítulos anteriores habrán servido más para
plantear preguntas que para aportar respuestas. Se habrá puesto
de manifiesto que la incertidumbre es un de los hechos que caracteriza
más claramente el inicio de la Segunda Edad Contemporánea.
De las incertidumbres a los retos hay solo un pequeño paso, y si
damos todavía uno más llegaremos a nuevas preguntas sobre
la capacidad humana para hacerles frente y para controlar su propio destino.
Cada uno de los capítulos constituye una unidad argumental independiente.
La estructura se sustenta sobre entrevistas a expertos relevantes en cada
campo, en diálogo con un narrador que enlaza las ideas y proporciona
continuidad argumental. También se incluyen entrevistas y algunas
historias particularizadas, ficticias o no, que ayudan a ilustrar algunos
aspectos de la narración y a proporcionar proximidad al espectador.




